lunes, 22 de junio de 2020

Beautiful Oblivion: Capítulo 21

El sábado por la noche después de una ducha de una agotadora sesión en el Red, arrastré mi trasero al apartamento, y encendí la luz de mi dormitorio. Peter se encontraba tumbado sobre mis sábanas en un par de bóxer azul marino... y calcetines.

Beautiful Oblivion: Capítulo 20

—Y sólo tienes que firmar aquí y aquí, y ya estás listo para irte —dije.

sábado, 20 de junio de 2020

Beautiful Oblivion: Capítulo 19

Mientras un mar de borrachas y felices personas pasaban a través del Red Door, la fiesta alcanzó su pleno apogeo. Cande y yo corríamos de un lado al otro detrás de la barra, usando vestidos metálicos y tacones. Nuestra jarra de propinas se hallaba repleta y la banda en vivo retumbaba con una decente interpretación de Hungry Like the Wolf. Una larga fila envolvía el edificio al tiempo que las personas esperaban por entrar y otras se iban. Nos encontrábamos llenos y no parecía que fuera a calmarse hasta que cerráramos, típico de Año Nuevo.

viernes, 19 de junio de 2020

Beautiful Oblivion: Capítulo 18

A primeras horas de la mañana del sábado, Peter me mandó un texto diciéndome que se encontraba en mi puerta, así que salté del sofá y la abrí.

jueves, 18 de junio de 2020

viernes, 12 de junio de 2020

Beautiful Oblivion: Capítulo 16

Con una oreja contra el teléfono, y la otra siendo besada y lamida silenciosamente por Peter, traté de coordinar una propuesta a las tres y treinta. 

jueves, 11 de junio de 2020

Beautiful Oblivion: Capítulo 15

Mis manos temblaban, y sin ninguna buena razón o excusa, manejé al Pitufo hasta la calzada de Jim Lanzani. Las carreteras estaban densas con granizo y hielo, no tenía problemas al conducir, pero cada giro que daba me llevaba más cerca a Peter. Apagué las luces antes de acercarme a la ventana frontal de la casa, y luego apagué el motor, deteniendo lentamente el Jeep.

viernes, 15 de mayo de 2020

Beautiful Oblivion: Capítulo 13

Mi vuelo era a las siete y media. Salí de la reunión de los empleados antes para empacar, y luego traté de no dejar que los pensamientos de Peter se colaran en mi mente mientras conducía el Pitufo al aeropuerto. Bajé la mirada a mi mano izquierda, que se hallaba sobre el volante. Juntos, en mis dedos se leía MUÑECA. P.J. no lo iba a aprobar, y rogaba a Dios que él no preguntara por qué había elegido esa palabra.

miércoles, 13 de mayo de 2020